Introducción al BDSM

Escribe: Nico Eliceche

Creo que todos han visto o escuchado sobre “50 Sombras de Grey”, y sobre algunas de las prácticas sexuales que hacían los personajes, que podríamos definir como algo distinto del convencional “mete saca”. Pero quizás pocos saben que esas prácticas se enmarcan dentro de lo que se llama “BDSM”. ¿Pues qué es BDSM?

El término ‘sadomasoquismo’ quizás te resulte más familiar, ¿no?. Profundicemos un poco más. Haré aquí una breve introducción a esta subcultura de la cual hay varios aspectos que considero súper importantes de conocer.

Para empezar, definamos estas siglas. Según Wikipedia -ojo no teman, en ese caso realmente la definición es muy acertada- BDSM es un término que agrupa distintas prácticas sexuales libremente consensuadas: Bondage, Dominación, Disciplina, Sumisión, Sadismo y Masoquismo. Podríamos hablar durante largo rato de cada una de ellas, pero lo que realmente me parece interesante remarcar en esta primera entrega, es una serie de “códigos” que hay en este mundo del BDSM que deberían ser conocidas por todxs y trasladados a todas las relaciones ‘vainillas’.

Se conoce como “Sexo Vainilla” a las relaciones heterosexuales que se enmarcan en la “norma” de que el sexo es solo penetración. Se dice así porque es como ir a una gran heladería con cientos de gustos y pedirte el sabor vainilla: nadie pide eso.

Como dijimos más arriba, dentro del BDSM se enmarcan distintas prácticas sexuales y no se piensa en el sexo solamente en torno a la penetración.

Por ejemplo el Spanking (azotes): una buena sesión de “chirlos” puede hacer que alguna de las partes alcance el orgasmo sin necesidad de penetración, y esta bueno entender eso porque nos ayuda a pensar en el sexo dejando de lado el “mete-saca”. No seguir creyendo que para tener sexo sí o sí debe haber penetración, nos va a ayudar a explorar distintas fantasías o morbos que tengamos en donde “ponerla” no sea «el objetivo”.

Dentro de una sesión de BDSM, por lo general hay un Top, que es la persona que realiza la actividad (por ejemplo dar los azotes), un Bottom, que es aquel que recibe la estimulación por parte del primero, y un Switch, que son aquellos que alternan entre ambas posiciones.

También por lo general hay un rol Dominante y un rol de Sumisx, que consensúan previamente ese juego de rol. Es interesante saber que en ese intercambio de poder, el/la dominante es el rol del que “lleva las riendas”; en cierto punto el/la sumisa es quien está poniendo el cuerpo, y es quien pone el límite en caso de no querer más.

Dijimos más arriba que hay ciertos códigos que me gustan del BDSM y que debemos de conocer todos, uno de ellos es la idea de poder entrar y salir en cualquier momento del juego. Imagínate que estás en una sesión de BDSM y por cualquier razón que sea no tienes más ganas de seguir. No importa cual sea la razón. Para eso hay una Safeword (palabra de seguridad) que se consensúa previamente, y que sólo con mencionarla significa el cese completo e inmediato de la actividad, sin importar el momento y sin ninguna objeción de la otra parte.

Piensa esto en el sexo ‘vainilla’´: ¿Crees que un chabón se detendría antes de acabar porque no tiene más ganas? ¿Piensas que lo haría? o que por su ego seguiría hasta llegar al orgasmo, porque «obviamente» es el “hombre” y tiene que acabar. O piensa en otra situación: ¿cuántas veces las mujeres debieron seguir teniendo sexo por el ‘que dirán’ o porque ya estaban ahí? Ambas situaciones están mal, y es súper importante rescatar esa idea de poder entrar y salir que tiene el BDSM.

La idea del consenso que se maneja en el BDSM también es interesante de remarcar. Es lo que separa lo kinky del abuso, es como una piedra fundamental, y debe ser un SI explícito de ambas partes. Nuevamente, parece súper obvio, pero si lo piensan, muchas veces lo salteamos y damos por sentadas cosas que quiere el otrx.

Antes de hacer una sesión de masoquismo, por ejemplo, ambas partes charlan, negocian y consensúan sobre qué actividades van a querer realizar.

Muchxs hacen una especie de “checklist” en donde escriben las cosas que les gustaría hacer, las que no les gustaría y las que tal vez se animarán.  Parece sacarle espontaneidad, pero piensen que algunas actividades del BDSM mal realizadas pueden generar daño, por eso es importante consensuar con el otrx para saber que está dispuesto a eso. Ambas partes deben saber cuál va a ser su parte dentro del juego.

Consenso: la palabra clave

Nunca hay que dar nada por sentado. Siempre ante la duda lo mejor es preguntarle al otrx para saber efectivamente qué es lo que quiere o qué está dispuesto a hacer. También hay que saber que el consenso no es determinante y absoluto, puede cambiar en cualquier momento. El hecho que te haya dicho que algo me gustaba ayer no significa que si hoy no tengo ganas de hacerlo lo deba hacer porque ya lo he consensuado.

Dar tu consentimiento es una forma de decirle al otro que estás listo y deseoso por jugar, que ya se establecieron los límites, negociaron las actividades que se van a realizar y consensuaron la Safe Word. Obviamente, debes darlo sin presiones y convencidx de que quieres hacerlo. Nuevamente, no es absoluto, podes frenar en cualquier momento.

También hay una etapa de negociación, en donde, como dijimos más arriba, charlan sobre las cosas que les gustan a cada unx, es importante ser sinceros y comunicar abiertamente qué cosas les gusta. Hablar sobre sus fantasías y lo que realmente quieren. También para ver qué rol van a tomar: Top/Bottom/Switch, Dominante/Sumiso, Sadicx/Masoquista. Y aunque puede ser algo difícil o incómodo, está bueno que compartan si hay algún elemento que puede dispararte una reacción negativa en vos, ya sea por una fobia, experiencias negativas, traumas pasados, abusos de pequeñxs o lo que sea.

Puede ser también con respecto a alguna parte específica del cuerpo, una actividad, un elemento, determinada palabra o palabras. Compartir la información es parte esencial del dar y recibir consenso informado.

¿Se dieron cuenta cómo la comunicación también está muy presente?. La idea de intercambiar gustos, fantasías, fetiches e incomodidades durante el juego es importante y parte del BDSM.

Muchas veces tenemos vergüenza en decir qué es lo que nos gusta o no en el sexo, algo que debemos cambiar, porque al fin y al cabo la idea es pasarla bien, no hay mejor forma de pasarlo bien que cuando ambos saben lo que le gusta al otrx.

Por último, una instancia interesante es el aftercare, que es el periodo post sesión, en donde los participantes tienen un momento para poder atender sus necesidades psicológicas, físicas o emocionales. Muchas veces el BDSM es una especie de montaña rusa de emociones y se necesita evitar el a veces llamado “subdrop”. Este es un estado de bajón que se produce a raíz del fuerte aumento de la adrenalina y endorfinas que puede dejar vulnerables a lxs participantes.

Si lo comparamos de nuevo con el sexo ‘vainilla’… «¿qué tiene de malo charlar con tu compañerx sobre qué es lo que te gusta a vos luego de tener sexo?. Te gusta dormir, te gusta estar solx o quedarse abrazadxs, sea lo que sea, está bueno charlarlo para pasarlo aún mejor.

No queremos plantear que una práctica es mejor o peor que otra, sino simplemente informar sobre estos aspectos que consideramos importantes sobre el BDSM.

También para romper un poco con los prejuicios y desinformación que rodean a esta subcultura. Esta es una breve, brevísima presentación de este mundo.

En las próximas entregas, iremos profundizando en distintos aspectos. Por ahora, ponte algo de cuero y comienza por liberar todas tus fantasias y morbos!.

Autor: Nico Eliceche
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Próxima publicación: 04/09/20

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